¡Cada matrimonio sacramental en dificultad se puede salvar!

El Carisma de la Comunidad de matrimonios en dificultad SICAR es el deseo de sus miembros de sanar el matrimonio sacramental, que está experimentando una crisis. Trabajando estrechamente con Jesucristo, Dios, en cada situación, aun los que humanamente parecen imposibles, es posible el renacimiento del matrimonio. Para Dios, de hecho, nada es imposible. La verdad sobre el poder del sacramento significa que, aunque los cónyuges no son capaces de estar con el otro y pasan a un estado de separación, o sea la vida en diferentes casas, su matrimonio – el Pacto Sacramental de los cónyuges con Dios continúa. Siguen siendo marido y mujer, y como tales se presentarán ante Dios. El sacramento del matrimonio es un don de Dios que da a los esposos la fuerza de formar una unión conyugal adecuada en cada situación. La Comunidad de matrimonios en dificultad SICAR es una comunidad del fiel amor conyugal fundada por cónyuges sacramentales.

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¡El Señor ha resucitado realmente! ¡Aleluya!

“En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Jn 16:33)
“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mc 16:15)
“¿Por qué buscáis a los vivos entre los muertos? Él no es aquí,
pues ha resucitado!” (Lc 24,5-6)
“Todo es posible para el que cree” (Mc 9:23)
“No temas, cree solamente” (Mc 5,36)

En la Iglesia, no hay nada mágico. Jesús durante su enseñanza terrenal dijo:

– a la mujer cananea:
“Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres” (Mt 15,28)
– a un Samaritano purificado de la lepra:
“Ponte de pie y va, tu fe te ha salvado” (Lc 17,19)
– a una mujer que sufría de hemorragia:
“¡La confianza, hija! Tu fe te ha salvado” (Mt 9,22)
– a una mujer que llevaba una vida de pecado:
“Tu fe te ha salvado, vete en paz” (Lc 7,50)
– al ciego Bartimeo:
“Ve, tu fe te ha salvado” (Mc 10,52)

Biblia Reina-Valera

¡También puede ser tu resurrección – la resurrección
de tu matrimonio!

Las palabras de Jesús no dejan lugar a ninguna duda:

“Si no comen la carne del Hijo del Hombre y se bebe su sangre, no tenéis vida en vosotros” (J 6, 53)

Cuánto de esta vida tendremos en nosotros aquí en la tierra, tanto e solamente tanto tomaremos en el mundo de la eternidad. Y por un tiempo muy largo, podemos estar en el Purgatorio para llegar a la plenitud de la vida, para medir el cielo.

“Cada de vosotros, jóvenes amigos, tiene en la vida su “Westerplatte”*. Una dimensión de las tareas que hay que cumplir. Una question justa, por la que no se puede no luchar. Una obligación, un deber, a los que no se puede renunciar. no se puede desertar. Por último – un orden de verdades y valores que hay que mantener y defender, como este Westerplatte, dentro de si mismo y alrededor. Sí, defender – para si mismo y para los demás”.

(Juan Pablo II, Homilía durante la liturgia de la palabra dirigida a los jóvenes reunidos en Westerplatte, Gdansk 12 de junio de 1987)

* Batalla de Westerplatte en septiembre de 1939 se convirtió en un símbolo de la defensa del pueblo polaco