Cada área de la vida tiene su propio idioma. Hacemos uso de un lenguaje apropiado cuando hablamos de un campo. Así también hay un lenguaje que utilizamos cuando hablamos del matrimonio. En el lenguaje usado actualmente se puede observar algunos cambios, mostrando que el pensamiento sobre el matrimonio sacramental es diferente hoy en día que en el pasado. Tal como pensamos, hablamos y al contrario, así como hablamos, pensamos.

I. Cambios en el vocabulario relativo al matrimonio – el lenguaje cotidiano

Las palabras más importantes en el lenguaje que usamos al hablar del matrimonio son “esposa”, “esposo” y “matrimonio”. Antes, esas palabras significaban durabilidad y unidad. Si alguien tenía una relación extramarital, nadie llamaba a esa persona con quien estaba involucrada “esposo” o “esposa”, sino que había otro nombre: “amante”. La única excepción era si alguien quedaba viudo/a después de la muerte del cónyuge y se volvía a casar- se les decía entonces “segundo marido” o “segunda mujer”.

  • El aumento del número de divorcios y la cultura asociada con el divorcio condujeron a cambios en el lenguaje cotidiano: “segundo esposo”,”segunda esposa” se usa ahora para identificar a las personas con las que se ha entrado en relación, pero no después de la muerte del cónyuge, sino tras el divorcio. De esta manera, la palabra “matrimonio” dejó de significar relación única y duradera. Actualmente “matrimonio”significa, relación que puede ocurrir muchas veces: se puede ser esposo o esposa muchas veces e incluso en vida del cónyuge, uno se puede casar varias veces.
  • El segundo proceso que puede ser observado en el lenguaje cotidiano es el reemplazo de “esposo”, “esposa” y “matrimonio”por términos que no se asocian con un vínculo permanente y exclusivo, sino con algo temporal y reiterado. Estas palabras son “relación” y “pareja”. Se puede tener muchas relaciones e involucrarse con múltiples parejas.

II. Efectos en el lenguaje debido al alejamiento de la verdad acerca del carácter indisoluble del matrimonio sacramental- el lenguaje de la Iglesia Católica.

La lengua no es solamente el vocabulario que usamos, sino también es el estilo narrativo. Determina lo que se habla, en que manera se habla y lo que se omite.

  • Actualmente en la Iglesia casi no se habla de los votos matrimoniales, de la responsabilidad por romper el juramento matrimonial, de que concierne a todos los cónyuges sacramentales por igual: tanto los que han sido lastimados como los que han herido. Muy poco o nada se habla en la Iglesia, por ejemplo en los sermones, que los cónyuges sacramentales están obligados a cumplir los votos matrimoniales en relación al cónyuge sacramental que ha traicionado, abandonado y ha entrado en otra relación.
  • Existe la falsa creencia de que el matrimonio sacramental termina junto con sus obligaciones en el momento del divorcio. Después del divorcio, se habla como si hubiera dejado de existir, como si hubiera muerto. Lo más sorprendente es que este cambio concierne no solamente al lenguaje cotidiano, sino también al periodístico y al eclesiástico. Podemos encontrar rastros de este tipo, por ejemplo, en la carta de obispos argentinos de la región de Buenos Aires, los que en septiembre de 2016 sobre la base de la exhortación “Amoris Laetitia” dieron indicaciones a los fieles. En el punto número 8 de la carta leemos: Siempre es importante, mostrarles el camino a las personas que viven en situación irregular para presentarse ante Dios en su conciencia. En esto te puede ayudar el “examen de conciencia” propuesto por “Amoris Laetitia” (AL 300), especialmente en relación con el “cómo se comportaron con sus hijos y el cónyuge abandonado”. Si ocurrió aquí una injusticia, que no ha sido reparada, la admisión a los sacramentos sería particularmente escandaloso.(http://www.arcidiocesiurbino.org/public/files/Riflessioni%20Vescovi%20Buenos%20Aires.pdf). Puede parecer que no hay nada de malo. Sin embargo, al leer cuidadosamente surgen preguntas: ¿Por qué se habla aquí de injusticia hacia el cónyuge abandonado y los hijos, en pasado? ¿Acaso la injusticia de la que se habla, ya está hecha y no continúa? Para escribir y pensar así, primero hay que aceptar que el cónyuge abandonado ha dejado de serlo y que esta familia ha dejado de existir, es decir hay que matar el matrimonio sacramental mentalmente. Si suponemos que debido a esto se produjo el divorcio y alguien entró en un segundo compromiso no sacramental, su matrimonio sacramental dejó de existir, se podría considerar que la injusticia no continúa porque desaparecieron las obligaciones morales hacia el matrimonio sacramental y los hijos nacidos en él. Pero hasta que los cónyuges sacramentales vivan, su matrimonio está vivo ante Dios y si un cónyuge vive en una segunda relación adúltera, no se puede hablar de ninguna justicia ni divina ni humana, ya que tiene lugar una traición al cónyuge sacramental, y el pacto con Dios es violado constantemente. Una injusticia como la traición y la ruptura del pacto matrimonial con Dios puede ser reparada únicamente si hay voluntad de romper con el pecado y de abrirse al retorno al cónyuge sacramental.
  • Es demasiado frecuente el uso de falsas expresiones y frases como “ex marido”, “ex mujer”, “matrimonio irreparablemente destruido”, “pero este matrimonio ya está destruido y no existe”, “es un caso irreversible”. La expresión “caso irreversible” se puede encontrar en el documento “Relatio Synodi” del Sínodo extraordinario de obispos de octubre de 2014, donde en el punto 52 se puede leer la frase: “Otros se expresaron en favor de no generalizar la admisión a la mesa eucarística en ciertas situaciones particulares y bajo condiciones estrictas, sobretodo cuando se trata de casos irreversibles y relacionado con las obligaciones morales hacia los niños que podrían sufrir injustamente” – (www.press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2014/10/18/0770/03044.html). Los términos: “destruyeron un matrimonio canónico válido” y “un matrimonio irreparablemente destruido” sugieren que el matrimonio podría ser destruido, es así como si se pudiera destruir el sacramento del sacerdocio, el sacramento del bautismo o el sacramento de la Santa Comunión. Es imposible destruir un sacramento, ya que el sacramento significa la presencia de nuestro Señor Jesús en él. ¿Cómo se podría destruir la presencia de Jesús en el sacramento?
  • Se evita el uso de la palabra “adulterio”, tanto de la palabra como de su significado, ya que se han convertido en una especie de tabú. Desconcertante es el porqué de que este fenómeno tan común que hiere emocional y espiritualmente tantas personas, tanto los que traicionan como los traicionados, es tan cuidadosamente omitido, incluyendo los sermones.
  • Se justifica la vida en adulterio diciendo que un hijo de una relación no sacramental necesita de ambos padres, a pesar de la voluntad de Dios expresada claramente de no separar a los cónyuges sacramentales, voluntad expresada en el testimonio de Juan Bautista y las palabras de Jesús: “Lo que Dios ha unido, que el hombre no lo separe” (Mt 19,6).

III. Cambiar el pensamiento actual sobre el matrimonio en la Iglesia a la manera de pensar en el matrimonio de acuerdo con el Evangelio, requiere cambios en la forma de hablar de él

  • Evitar los cambios adversos en la lengua descritos en el presente documento, el retorno a los anteriores términos y significados claros.
  • Recordar que para el cónyuge sacramental siempre está vigente el voto matrimonial y que nada lo libera de esto: ni la infidelidad ni el abandono del otro cónyuge.
  • Hablar de que prefieren a Jesús es la curación del matrimonio sacramental no sólo contra el divorcio, sino también después del divorcio, incluso si el cónyuge sacramental está en una segunda unión en la cual hay niños.
  • Decir que el primer objetivo, aunque difícil objetivo de la pastoral de las relaciones no sacramentales, es animar a los cónyuges a que vuelvan a su primer y único matrimonio. En cada situación, en cada etapa de la asistencia espiritual, todos los cónyuges en segundas uniones, a efectos de sus votos sacramentales en vigor, deberían estar preparados a regresar a su cónyuge sacramental, independientemente de si en esas segundas uniones hayan hijos o no, e incluso en situaciones en las que el cónyuge sacramental se encuentre también en una segunda unión. Él también se puede convertir, en lo cual lo puede ayudar la actitud del cónyuge en conversión. Entonces la reconciliación sacramental de los cónyuges con la ayuda de la gracia de Dios tiene la oportunidad de materializarse, ya que la voluntad del Señor Jesús es la curación de cada matrimonio sacramental.
  • El uso general en la práctica pastoral del rito individual de renovación de votos para los cónyuges que quieren permanecer fieles a pesar del abandono del cónyuge. Actualmente, este rito está previsto para matrimonios felices que celebran su aniversario de oro u otro aniversario redondo. La renovación de votos matrimoniales para los cónyuges en crisis podría tener lugar, por ejemplo, durante una Santa Misa de aniversario en su parroquia. Los cónyuges que en un mes determinado tienen su aniversario de bodas, tras esta Misa podrían de forma individual y solemne, renovar sus votos matrimoniales ante el sacerdote. Sería una señal de que la Iglesia bendice en el nombre de nuestro Señor Jesús ese matrimonio sacramental, independientemente de si los cónyuges estén presentes juntos o no en el templo.

Lo que determina el uso o no del lenguaje que demuestra la existencia del matrimonio sacramental tras el divorcio, es sobretodo la fe en la presencia de Jesús en el sacramento del matrimonio. Cuando no hay fe, se empieza a tratar el matrimonio sacramental a lo humano, y no en una dimensión sobrenatural. Cuando volvemos a la creencia evangélica de la indisolubilidad del matrimonio sacramental, no solo cambia nuestra manera de hablar. Esto también afecta a nuestras actitudes y nuestra salvación: “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán de sus frutos” (Proverbios 18,21).

Marzena

Recomendamos:
Los testimonios de esposos/as que esperan la vuelta de sus esposos/as de las relaciones no sacramentales en las que tienen hijos – http://es.sychar.org/testimonios/
El matrimonio sacramental sigue vivo – dibujo – http://es.sychar.org/dibujo/
¿Es posible salvar cada matrimonio sacramental? – https://www.youtube.com/playlist?list=PLobUwltc9GBZdjT2IT3q3-h6peWSbhvjQ

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